Apocalíptico Cielo.

Aquellos sonidos inconexos del mar. El millar de inexplicables sensaciones que le producía poder contemplar el mar en su inmensidad y plenitud, o era que en aquel lugar las estrellas se observaban mucho mejor y con mayor admiración. Quizás no era nada de eso. Pero ella volvía todos los veranos a aquella casa tan alejada de la sociedad a la que estaba acostumbrada; ella volvía a encontrarse con el mismo mar de siempre y los mismos granos de arena.

Odiaba las excepciones, y esta no sería la primera que aceptaría. Despertó de su siesta habitual de la tarde, con una taza de chocolate caliente a su derecha, sobre el velador. Enseguida observó a su alrededor, buscando alguna señal de que se encontraba en el mismo lugar. Al obtener una respuesta satisfactoria, se dirigió a la ventana, abriéndola rápidamente, intentándo encontrar el mismo atardecer de siempre.
- ¡Parece el fin del mundo!-expresó con desdén.

No había luna, y sólo pudo observar el violento oleaje, al cielo y sus sueños distorsionados en un apocalíptico cielo.

***
Hola gente.
Extrañaba escribir acá. Mucho, y no saben cuanto intenté escribir algo...aceptable.
Ah... Saben? Envié dos cosas al concurso literario de mi colegio. Dientes de León y Copos de Nieve [Oh, I'm so original to put titles!] :B
Referente al texto, eh, no me convence del todo. Quizás alguna frase, quizás otra. Es que...tiene un trasfondo tan loco que no podría modificarlo y jksshdskd, no sé. Hoy estoy mal y escribo...bazofias de tal calibre. (Ah, aclaro, es el fragmento de algo más largo, por eso no se entiende, aparte xD)
Es raro sí, eso me gusta. Y, descubrí que es posible escribir sin escuchar alguna canción meramente instrumental, porque esto lo escribí escuchando Nirvana, Alexisonfire, Weezer y Kaiser Chiefs [ORDEN ALEATORIO].
En fin... NECESITO INSPIRACIÓN. Algo, algo. Lo encontraré.
Por mientras, sean compasivos con los bodrios que se escriben a las... doce de la noche de un viernes, cuando sabes que tienes que despertarte a las siete para ir a tu curso de inglés.
En cierta parte es bueno, acostumbro a escribir algo bueno después de algo malo. D:


Chao. C:

Cachivaches : Frenesí.

Aquel día era la decimoquinta tarde de otoño. Caminaba rápidamente, buscando personajes detrás de cada una de las miradas con las que se cruzaba camino a su hogar.
Se preguntaba que sería aquello que conseguía tal frenesí en sus pensamientos, que sería aquello que no le permitía tocar el asfalto sin pensar que era una nube lo que la mantenía erguida.
Las palabras y los hechos parecían redactados sobre un cielo coloreado con los más puros tonos, dándole el sol un resplandor y centelleo únicos; un atisbo de magia iluminaba aquel día.
Sonreía a cuanta persona se le cruzaba.
Su vida siempre giraba en cámara lenta; en los días de lluvia se sentaba en el alféizar de la ventana tardes enteras sólo para ver a la gente pasar. Imaginaba llegar a conocer a estas personas y decirles que su caminar les parecía gracioso, atolondrado, interesante o cualquiera fuese su opinión. Porque ella sabía que se podía llegar a conocer mucho a una persona sólo por su manera de desplazarse por la ciudad.
Le agradaban especialmente los niños que parecían pasar por aquella calle tan concurrida desconectados del entorno, concentrándose tan sólo en soplar burbujas.
También le agradaban los hombres que lustraban zapatos, aquellos que escuchaban y comentaban con tanta paciencia y ánimo. Soñaba con ensuciar con barro sus botas negras sólo para contarle alguna historia a aquellos señores, pero parecía no tener ninguna.
Hasta ahora.
Tenía en su bolsillo la bolsa con cien gramos de chocolate que había comprado antes de que los acontecimientos cambiaran por completo aquella jornada.
- ¡Tome!-entregó rápidamente, casi en una centésima de segundo a una señora que vendía flores.
Continuó su camino, dejando atrás a las demás personas que intentaba analizar.
Las diseminadas nubes comenzaban a despejar el cielo, dando paso a la oscuridad, a las estrellas, a la luna. La gente le daba paso, observando su sonrisa y su apuro.
Corrió para alcanzarle.

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...De verdad, estoy a punto de entrar a uno de esos talleres literarios sólo para que me enseñen a escribir finales decentes. Lo necesito. Eh... Quiero hacer publicidad, ya que no tengo mucho que decir.
Visiten Escarcha en los Zapatos de la Jirafa.
Mi querido nuevo blog que uso cuando no quiero subir algo a este.

Nandiú; zyrafa.

PD: No sé como me levantaré mañana para ir al colegio. Son las 23:38, creo la inspiración llega tarde. Ñaa. Chao c:

Somos sombras.

Nunca soplo respuestas. Como la nieve o La Caperucita Roja. Sólo somos sombras. Sabemos quienes son pero no conocemos sus nombres; o viceversa. Como una burbuja tornándose gris. Brillaba, volaría sobre una estrella fugaz.
Eso describía su perfecta decadencia.

Magenta.-
(Sólo como lo hemos temido)

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(No escuchen) Les diré que ahora mismo, algo que llaman "inspiración" duerme, llamadla después. Estoy enojada, eso es lo que escribo cuando no puedo terminar lo que quiero.
Nandiú.